miércoles, 2 de septiembre de 2009
A recomponer
Echemos un vistazo a lo que los nuevos ediles y sus gabinetes se están enfrentando, asuntos que muy seguramente deberán recomponer.
En Naucalpan, por ejemplo, más de mil policías municipales tienen sus licencias de portación de arma de fuego vencidas o simplemente no las tienen; el municipio viene arrastrando una inexplicable deuda que asciende a mil millones de pesos, y para colmo, el Cuerpo de Bomberos opera con pésimo equipo, salarios irrisorios y cn vehículos descompuestos y viejos.
Cuautitlán Izcalli debe subsanar un adeudo de 2 mil millones de pesos que se ha visto reflejado en la falta de pago a empleados municipales, quienes ya comenzaron a realizar actos públicos de protesta.
Huixquilucan enfrenta serios rezagos en programas de seguridad impulsados por las autoridades. Digamos que los vecinos prácticamente se han visto orillados a pagarse y garantizarse un clima de seguridad adecuado.
Esto no es privativo de nuestras colonias de la zona poniente. En el oriente, el gobierno municipal de Nezahualcóyotl está trabajando a marchas forzadas en la revisión de plazas de policías pues se detectó que el anterior gobierno perredista otorgó ascensos a amigos y compadres. Como cereza en el pastel, los uniformados trabajan con chalecos antibalas agujerados y semidestruidos, con patrullas a las que todo les falla y con armas obsoletas y descompuestas.
Más al norte, en Ecatepec, el municipio más poblado del país, se detecgtó un verdadero caos en los niveles y tabuladores de las estructuras de gobierno, al grado de que existen 87 distintos tipos de plazas para secretarias, quienes lógicamente cuentan con sueldos que difieren diariamente unos de otros.
Si le rascamos un poco a Tlalnepantla, Atizapán o Toluca, podremos observar casos similares.
Mientras tanto, tendremos que hacer seguimientos a los primeros casos documentados, como los ya expuestos, para verificar que haya sanciones y se deslinden responsabilidades. ¿Será esto posible? Quizá sí, y esa podrá ser una ventaja de que varias localidades hayan cambiado de partido.
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miércoles, 19 de agosto de 2009
Partiendo de Cero
Esta semana los municipios del Estado de México estrenaron ediles y hoy es la mejor oportunidad para que los vecinos, desde el primer momento, exijan que se cumplan las promesas de campaña, principalmente las relativas al tema de seguridad pública, el más sensible y prioritario en muchas de nuestras comunidades.
A través de organizaciones civiles, con cartas o e-mails o utilizando los canales que tienen disponibles los ayuntamientos, tenemos el derecho de hacerles esos recordatorios.
Por ejemplo, a la priista Azucena Olivares, de Naucalpan, le debemos recordar su compromiso de fortalecer a su Policía Municipal y a modernizar las paupérrimas instalaciones de su cuerpo de bomberos.
Arturo Ugalde, de Tlalnepantla, se aventó a formular 11 estrategias contra la inseguridad y que hoy está obligado a cumplir, entre las que destacan la creación de un nuevo modelo para el registro de policías y un plan de cero tolerancia contra la corrupción.
En Huixquilucan, Alfredo del Mazo también utilizó el tema de seguridad pública para ganar varios de los votos que lo llevaron al triunfo y hoy debe cumplir con la creación del Consejo Municipal de Seguridad Pública y Protección Ciudadana y en colocar una red de videovigilancia en su municipio, plan que le saldría demasiado caro sobre todo si se considera la crisis económica que le está comenzando a pegar a los ayuntamientos de todo el país.
Si bien el apoyo y la unión vecinal han sido fundamentales para que se avance en temas como este y si el trabajo en nuestras comunidades deberá seguir, no dejemos de exigir a los presidentes municipales, además de esas promesas que hicieron, que también cumplan con los requerimientos básicos para por lo menos sentirnos más seguros en las calles, en la casa y en las escuelas.
Es decir, los municipos por default tienen que contar con policías adecuadamente equipados con patrullas nuevas y en buen estado, con armamento a la altura para enfrentar a los delincuentes y, sobre todo, con sueldos que los alejen de la corrupción y que les permitan amar su trabajo.
